jueves, 28 de mayo de 2020

Homilía Octavo Domingo de Pascua


PARROQUIA DE SAN JOSÉ OBRERO



Pascua. Domingo 8. (Pentecostés)

. El diccionario dice que el miedo es una perturbación angustiosa del ánimo por un peligro real o imaginario.

. Hay miedos personales. Miedo al corona virus, a sus consecuencias económicas y sociales, al futuro. Miedo de asumir nuestras facetas negativas, miedo al rechazo y al que dirán, miedo a tener criterios propios, etc.

. También hay miedos colectivos. Ante tantas propuestas y programas nos cuesta aclararnos y tener capacidad de tomar decisiones, tenemos miedo de no saber por donde va a caminar esta sociedad.

. A nivel religioso tenemos miedo a mostrarnos creyentes porque esos ahora “no se lleva”. Miedo a que nos etiqueten como pasados de moda, anticuados, beatos. Miedo a dialogar con los que no piensan ni creen como nosotros.

. A nivel eclesial nos asustan los retos y dificultades del presente y ese miedo nos puede llevar a cerrar filas, creernos perseguidos y encerrarnos en nuestras cosas  sin buscar nuevos modos de evangelización.

¿Cuáles creemos que son los miedos que actualmente tenemos personal, socialmente y en la Iglesia?

. Celebramos hoy la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente y sobre la Iglesia actual.

. Es cierto que el Espíritu Santo lo recibimos cada día y en cada momento. Pero en este día la Iglesia lo reconoce de manera especial. Abre su mente y su corazón para acoger como comunidad al Espíritu Santo.

. El signo más claro de la acción del Espíritu es la vida. Dios está allí donde la vida se despierta y crece, donde se comunica vida. Acogemos ese Espíritu cuando acogemos la vida, nos enfrentamos a ella con ánimo y buscamos lo bueno para todos.

. De todo ello nos hablan las lecturas. El Espíritu estuvo presente  en el comienzo de la vida pública de Jesús y en el comienzo de la Iglesia (1ª l.) Ese mismo Espíritu es el que mantiene la unidad de la comunidad (2ª l.) Animada por él la comunidad realiza su misión evangelizadora (Ev.)

·         La venida del Espíritu es como un vendaval que sopla sobre los discípulos reunidos. Quedan transformados, pierden el miedo y empiezan a hablar de una manera que todos los entienden. Es una señal de que el Espíritu une a los diferentes y a los pueblos por encima de las barreras que nosotros construimos. Frente a Babel, símbolo de la desunión, Pentecostés es el Espíritu que une.

. Hechos Ap. 2, 1-11

·         El Espíritu produce unidad no uniformidad. Es abundancia de dones, creatividad para enfrentarse sin miedo a los retos de la evangelización que las circunstancias históricas plantean. La Iglesia, unida por el Espíritu, es un único cuerpo. Todos sus componentes son necesarios, todos han recibido el mismo Espíritu para que, sin miedos, evangelicen.

. 1ª Corintios 12, 3-7 . 12-13

·         Lo que hace posible la tarea de la Iglesia y de cada creyente es la fuerza del Espíritu que llena de paz y de alegría y que hace superar los miedos con la certeza de su presencia. Él impide que la comunidad se convierta en refugio ante las dificultades y hace resonar constantemente la palabra de Jesús: “Como el Padre me ha enviado así os envío yo”.

. Juan 20, 19-23

. La 1ª lectura presenta Pentecostés, la venida del Espíritu, como la oposición a Babel.

. Babel es enfrentamiento, Pentecostés es comunión. Babel es hablar el lenguaje de la oposición, Pentecostés es hablar el lenguaje del amor. Babel es la ruptura, Pentecostés es la unidad en la diversidad. La Iglesia no puedea ser un nuevo Babel sino un constante Pentecostés.

. En la 2ª lectura, Pablo habla de lo que hace el Espíritu Santo dentro de la comunidad.

. La diversidad es positiva si se integra en la misión común. Cuando todos crecen yo también crezco. Desde esa riqueza compartida como bien común brota la misión. La comunión de vida es la primera tarea misionera.

. En el evangelio aparecen dos escenas.

. En la 1ª, la presencia del Resucitado rompe la situación de miedo que dominaba a los discípulos.  No basta creer en la Resurrección, se necesita experimentar la presencia de Jesús que es la que quita los miedos y llena de alegría.

. En la 2ª escena hay un enfoque hacia el futuro. Deberán seguir desarrollando la misma misión que Jesús ha recibido del Padre. Será el Espíritu quién les capacita para esa misión.

¿Qué señales de la acción del Espiritu vemos en la sociedad y en la comunidad?

. Necesitamos una sacudida interior que nos despierte y nos quite los miedos personales, sociales y eclesiales.

. Necesitamos experimentar la alegría del encuentro con Jesús resucitado, acoger su paz y aceptar la misión de hacer más humano este mundo. Necesitamos la alegría de experimentar la alegría de ser cristianos. Necesitamos el Espíritu para entender la muerte y vivir la resurrección.

. También hoy es posible un nuevo Pentecostés. Es cuestión de abrirnos al Espíritu y dejarnos transformar por él, para que nos mantenga unidos, nos de valor para vivir la vida con el estilo de Jesús y para anunciar a Buena Noticia.

. Nuestros miedos, nuestros cansancios, la desunión de los creyentes, tal vez sean señal de la ausencia del Espíritu. Aunque diferentes estamos llamados a vivir la comunión, aunque débiles hemos recibido la misión de evangelizar y, para ello, contamos con la fuerza del Espíritu.

. Con la celebración de esta Eucaristía termina el tiempo pascual y, por eso, apagaremos el cirio pascual, símbolo del resucitado.

. Eso no quiere decir que Jesús se marcha, sino que se hace presente por medio de nosotros animados por el Espíritu..

. Nuestros miedos y nuestros agobios se disipan si nos dejamos llevar del Espíritu. Ese Espíritu, que transforma ahora el pan y el vino en comunión con Jesús, nos transforma a la comunidad y a cada uno en testigos esperanzados del evangelio.




(La oración de los fieles puede hacerse así: Para que……. Y se responde Ven, Espíritu Santo)


 Canto

El Espíritu es la fuerza de Dios para superar el miedo. Su presencia nos anima a caminar. Y Jesús derrama su Espíritu sobre nosotros-as y nos pide que continuemos su tarea por el Reino, tarea de liberación y  vida.




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viernes, 22 de mayo de 2020

Homilia Septimo Domingo de Pascua

PARROQUIA DE SAN JOSÉ OBRERO

Pascua. Domingo 7. (La Ascensión del Señor)

. Cuando el camino de la vida nos resulta fatigoso, por la razón que sea, podemos caer en la tentación de pararnos, de no seguir caminando.

. Algo parecido sucede en la vida de la comunidad y de la Iglesia. Sin decirlo abiertamente podemos adoptar una postura de desánimo ante situaciones difíciles que estamos viviendo y no de búsqueda de nuevas respuestas.

. Tanto a nivel personal como comunitario tenemos que aprender a respetar el ritmo de la vida. Tenemos que aprender a recorrer pacientemente nuestro propio camino personal y comunitario, con sus momentos  buenos y malos.

. El Papa Francisco en su Documento “La alegría del Evangelio”, y ante los retos nuevos de un mundo en cambio, nos invita a todos a una renovación de Iglesia y a construir una “Iglesia en salida”.

¿Qué nos quiere decir el Papa con la expresión “Una Iglesia en salida”?

. En el nº 30 de dicho documento dice: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de las propias comodidades y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

. A lo largo de la Biblia aparece esa invitación que Dios hace. Abrahán salió de su tierra. Moisés hizo salir a su pueblo de Egipto. A Jeremías Dios le dice: Irás a donde yo te envíe.

. Jesús sale de Nazaret para anunciar la Buena Noticia por toda Palestina. Y terminada su misión “salió” de la tierra y marcha a sentarse a la derecha del Padre. Los apóstoles reciben de él una misión: Id a otros lugares y hagan discípulos a todas las gentes.

·         Los discípulos se siente atemorizados por la ausencia de Jesús. Todavía no han entendido que hay que mirar a la tierra, la historia, la realidad, y en ella dar testimonio del resucitado. La tarea que se les encarga consiste en llevar a plenitud al ser humano. Mirar al cielo no puede ser no puede ser una justificación para la evasión sino una motivación para la esperanza.

. Hechos Ap. 1, 1-11

·         Es necesario anunciar la vida que brota de Jesús resucitado. Hay que hacerlo con humildad pero sin temor. La salida misionera de cada discípulo y de la Iglesia conducirá a confrontar las nuevas situaciones históricas con los valores evangélicos. Tarea difícil pero no imposible porque contamos con la fuerza de Dios. La misma fuerza que resucitó a Jesús.

. Efesios 1, 17-23

·         Jesús dirige a los apóstoles sus últimas palabras. Les ordena que salgan y vayan a anunciar el Evangelio. Se trata de levantar a la humanidad construyendo una sociedad más justa y fraterna donde todos podamos disfrutar de la vida. Esa tarea difícil será posible porque él subió al cielo para ayudarnos.

. Mateo 28, 16-20

. Lo que la Resurrección y la Ascensión expresan es la glorificación de Jesús. La Resurrección el paso de la muerte a la vida, la Ascensión el paso de la tierra al cielo.

. Sin saber muy bien qué es el cielo lo asociamos a la experiencia de felicidad. Llamamos cielo a lugares, situaciones y personas que nos hacen felices. “En aquel sitio se estaba en la gloria”. “Eres un cielo”….

. Parece que celebramos que Jesús subió literalmente a ese lugar que llamamos cielo. Pero el cielo no es un lugar sino estar con Dios y alcanzar, por tanto, la plenitud humana.

. El Evangelio destaca, más que la Ascensión, la misión que Jesús nos encomienda. Para ello nos transmite su fuerza para colaborar en el crecimiento de todos hasta la plenitud.

. Habituados a entender la Ascensión como el traslado de Jesús a un lugar, nos resulta difícil imaginar una ascensión a lo profundo de la vida para acompañarnos y hacernos crecer hasta lograr la plenitud de todo lo creado.

. En el pasaje evangélico hay un mandato: “Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio” y una promesa “Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.

¿Qué nos dicen esas palabras a la hora de ser una Iglesia en salida?

. Según nos dice el Papa Francisco (E.G. 24) son necesarias cinco cosas:

Primerear.Tomar la iniciativa, salir al encuentro, buscar a los lejanos, invitar a los excluidos.

Involucrarse. Compartir la vida cotidiana de los demás, asumir la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.

Acompañar. Esperas largas, de mucha paciencia, sin frenar pero tampoco sin acelerar, sin respetar los tiempos.

Fructificar. Encontrar la manera de que la Palabra de frutos de vida nueva aunque en apariencias sean imperfectos.

Celebrar. Cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La celebración se convierte así en fuente de renovado impulso.

. Dice al Papa Francisco (E.G.  46) “Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o, renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino”.

. Le preguntaron a un rabino: ¿Por qué tanta gente no ven hoy el rostro de Dios? Y el rabino contestó: Porque hoy ya nadie quiere andar encorvado, mirando a la tierra.

. Cuando Jesús nos dio el mandato de evangelizar, de ser una Iglesia en salida nos prometió que estaría con nosotros.

. Su presencia se hace ahora palpable en la Eucaristía. Su presencia se ha hecho palabra que orienta, impulsa, anima. Y se hará pan que nos amasa en comunión unos con otros.

. Cuando al final se nos bendiga y se nos diga: Podéis ir en paz, se nos encarga que llenemos de vida nuestras familias, nuestros sitios de trabajo, las organizaciones, el barrio.




CANTO

   En la Comunión, el Pan y el Vino se transforman en la presencia de Jesús resucitado. Él nos encarga la tarea de ser sus testigos y nos promete que su Espíritu nos dará las fuerzas necesarias para llevar a cabo la misión de anunciar el Reino.



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jueves, 14 de mayo de 2020

Homilía Sexto domingo de Pascua

PARROQUIA DE SAN JOSÉ OBRERO



Pascua. Domingo 6.    Pascua del enfermo.

. En medio de este tiempo de Pascua, tiempo de alegría a pesar de todo, la Iglesia dedica este domingo a los enfermos.

. Pobres y ricos, poderosos y débiles, ignorantes y sabios, todos estamos sujetos al riesgo de la enfermedad. Y si bien es verdad que el progreso de la medicina ha vencido muchas enfermedades aparecen otras nuevas.

. La pandemia que estamos padeciendo a nivel mundial es un ejemplo de ello. La ciencia médica que ha progresado tanto no ha encontrado todavía el remedio necesario para esta enfermedad y esto nos desconcierta porque pensábamos que teníamos soluciones para todo.

. La enfermedad y los achaques de la ancianidad ponen de relieve nuestra fragilidad pero, al mismo tiempo, nuestra esperanza porque somos seres iluminados desde un más allá de lo humano.

¿Es posible transformar estas situaciones de sufrimiento en oportunidades y tiempos de esperanza? ¿Cómo?

. No se trata de resignarnos pasivamente, ni de prescindir de los esfuerzos y consejos de la ciencia, ni de pensar en remedios milagrosos, sino de colocarnos con objetividad frente a los achaques de la ancianidad  y de la enfermedad.

. Se trata de buscar una respuesta cristiana que concilie la esperanza, nacida de la resurrección de Jesús con la experiencia de debilidad y sufrimiento. Sin quitar importancia a la dureza de estas situaciones, la Palabra de Dios nos ofrece pistas para transformar estas situaciones en tiempos de gracia.

. Jesús no nos deja solos, permanece entre nosotros  y con nosotros por medio de su Espíritu. Con su fuerza podrán los cristianos dar razón de su esperanza a quien lo necesite. Con su servicio ayudarán a los enfermos y propagarán la alegría, así serán testigos de que Jesús sigue presente con nosotros.

·         Cuando Felipe predica a Cristo en Samaria hace lo mismo que hacía Jesús. Anuncia la buena noticia y cura a los enfermos. El resultado fué que la ciudad se llenó de alegría. Llenar nuestra ciudad de alegría por el anuncio del evangelio y preocuparnos de los enfermos y mayores es un objetivo preferente para los cristianos de hoy.

. Hechos Ap.  8, 5-8. 14-17



·         El cristiano será capaz de dar razones de su esperanza aún en los momentos de padecimiento y persecución. La enfermedad y la ancianidad son llamadas a mantenernos rotos por fuera pero enteros por dentro. La razón es que Jesús nos acompaña en toda circunstancia.

. 1ª Pedro 3, 15-18

·         La soledad se transforma en compañía y la debilidad en fuerza por el Espíritu que Jesús nos envía. Nuestra historia personal y colectiva no es solo una historia de fragilidad, de orfandad y desamparo  sino también de acompañamiento sostenida por la presencia viva del Resucitado. La historia, nuestra historia, tiene dentro el dinamismo de Dios.

. Juan 14, 15-21

. En el evangelio se insiste en que el amor no puede  reducirse a un sentimiento, se verifica en el cumplimiento de los mandamientos de Jesús.

. Por ello contamos con la ayuda del Espíritu Santo que ayuda, asiste, protege  defiende, ilumina y anima a los creyentes. Antes había hecho eso mismo Jesús, ahora es su Espíritu que se comporta como otro Jesús.

. La fragilidad y la soledad producidas por la enfermedad o por los achaques propios del paso de los años pueden transformarse en compañía y fuerza por la acción del Espíritu de Jesús.

. Si el evangelio de la semana pasada nos invitaba a seguir a Jesús, que es el camino, ahora nos invita a amar. Es lo que hace el diácono Felipe (1ª l.) cuando siguiendo el ejemplo de Jesús predica y cura a los enfermos llenando a todos de alegría.

. Pedro en la 2ª lectura nos invita a que demos razón de nuestra esperanza, sin orgullo ni imposiciones, con mansedumbre y respeto.

En esta situación de pandemia y en la Pascua del enfermo ¿qué nos dice la expresión de “que demos razón de nuestra esperanza”? ¿A qué nos llama?

. La fe nos ayuda a enfrentarnos con la enfermedad y ancianidad de manera determinada.

. En el caso de nuestra propia enfermedad o ancianidad, la debilidad que las acompaña se transforma en fortaleza que nos hace capaces de soportar y superar las limitaciones que llevan consigo.

. Frente a la enfermedad o ancianidad de otros, la Palabra nos llama a ayudar a que descubran la presencia de Jesús en ellos.

. Convencidos de esa presencia seremos capaces de acercarnos a los enfermos y mayores, como hizo Jesús, con respeto y cariño, con esperanza y espíritu de servicio.

. Debemos pedir hoy al Señor que nuestros oídos oigan las voces que piden ayuda y sepamos responder a los mensajes de quienes no saben expresar con palabras lo que necesitan.

. Que nuestras bocas no pronuncien palabras vacías, de falso consuelo, sino que expresen comprensión ante el dolor y sufrimiento de los enfermos y encendamos en ellos la esperanza que viene de Jesús.

. Que nuestras manos transmitan calor y cercanía ante quien necesita una presencia amiga que haga visible la presencia de Jesús.

. El pan compartido en la Eucaristía es la vida de Jesús hecha cercanía.

. Seamos luego, en toda circunstancia, pero especialmente junto a los enfermos y mayores, testigos de esperanza y sembradores de alegría, la que hace brotar en nosotros la cercanía de Jesús.

Canto



Jesús no nos deja sol@s, nos acompaña en estos momentos en que nos sentimos débiles. Nosotr@s tenemos que hacerlo presente con nuestro testimonio, siendo instrumentos de su paz en medio del mundo.






( Pinchar en el reproductor para que suene la canción)


domingo, 10 de mayo de 2020

PARROQUIA DE SAN JOSE OBRERO

SEXTO DOMINGO DE PASCUA
PASCUA DEL ENFERMO
DOMINGO 17 DE MAYO DE 2020

      Estos tiempos de coronavirus “son tiempos para tomar conciencia de la fragilidad, del valor de la salud, del cuidado incondicional y de la protección de la vida de las personas frágiles. Tiempos para apreciar el valor de la prevención en todos los ámbitos, para la solidaridad y el cuidado (…). En definitiva, para la ponderación de lo proporcional, de la prudencia, de la serenidad y el temple.” (José Carlos Bermejo). 

   Puede que el tema que proponemos este año, nos ayude en medio de achaques y dolencias propias y ajenas, a transitar por estos caminos.

Inconvenientes y oportunidades

Dolores Aleixandre

(Basado en el capítulo 12 de su libro “Las puertas de la tarde”)

Unas reflexiones

     En un conocidísimo chiste de Forges, Concha despierta a Mariano diciéndole: «Mariano, las siete», y él contesta: «Que pasen». Parodiando la escena, podemos recomponer esta otra: suena una y otra vez en nuestra puerta el timbre que anuncia la visita casi inexorable de Doña Lentitud y Doña Debilidad y, reacción normal y lógica, decimos: «¡Qué visitantes tan intempestivas y tan pesadas! Diles que he salido, que vuelvan otro día».

   La pretensión de estas reflexiones es despojar de su máscara de ferocidad a éstas y a otras incómodas visitantes y tratar de descubrir su rostro amable (¡tan oculto!) y las novedades positivas de que son portadoras, si es que nos decidimos a encargar a un comité de bienvenida que les reciba de nuestra parte diciendo: «Que pasen».

   Como los inconvenientes del envejecimiento están a la vista y en boca de todos, no es necesario invertir tiempo en comentarlos, mientras que el discurso sobre las oportunidades que ofrece es mucho más escaso, y por eso merece la pena dedicarle atención.

   No sé cuántos de nosotros estaríamos de acuerdo con esta afirmación aparecida en un periódico francés: «En nuestras sociedades la gratuidad es tan esencial como la rentabilidad, la precariedad como la seguridad, la debilidad y la contemplación como la actividad». Y ya, puestos a seguir, podríamos añadir: «la fragilidad como la fuerza, la austeridad como el consumo, la interioridad como la exterioridad...».

   Puede ser interesante que nuestro comité de bienvenida (…) se disponga a cambiar de mentalidad para salir a recibir en condiciones a Doña Lentitud, responsable, entre otras cosas, de que nuestros pasos no sean tan ágiles como antes, de que nuestra memoria se esté volviendo torpe y de que tardemos el doble de tiempo en hacer las cosas que antes despachábamos en un santiamén.

 «"Rápido" equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo; es decir, la cantidad prima sobre la calidad. "Lento" es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; en este caso la calidad prima sobre la cantidad. [...] La filosofía de la lentitud puede resumirse en una sola palabra: equilibrio. Las personas descubren energía y eficacia allí donde quizá menos la habían esperado: en el hecho  de  hacer  las cosas más despacio. 

   Mientras el resto del mundo sigue rugiendo, una amplia y creciente mayoría está inclinándose por no vivir con el motor acelerado al máximo y crear espacios para la lentitud. Todo mejora cuando se prescinde del apresuramiento. Ser lento significa que uno controla los ritmos de su vida y decide qué celeridad conviene en un determinado contexto». (Del libro “Elogio de la lentitud” de Carl Honoré).

   «Despacio, no tengas prisa –decía Juan Ramón Jiménez–, que donde tienes que ir es a ti mismo». 
  
   Enviemos también a nuestro comité de bienvenida a reciclar sus ideas acerca del significado de la debilidad para poder acogerla convenientemente cuando toque el timbre. Escuché decir una vez que “todos nacemos débiles y morimos débiles, pero que nos pasamos la mayor parte de nuestra vida tratando de disimular lo débiles que somos” (Jean Vanier).

   Posiblemente hayamos cargado demasiado tiempo con un disfraz de personas prepotentes y capaces de todo, pero ahora entramos en una etapa de liberación de roles en la que muchas de esas máscaras se vienen al suelo, y con un poco de suerte empezamos a ser y a dejarnos ver como realmente somos: hombres y mujeres con luces y sombras, con cansancios, fragilidades y equivocaciones, con necesidad de querer y de que nos quieran y nos cuiden.

   Jean Vanier, fundador de las comunidades de «El Arca», en las que conviven personas con minusvalías psíquicas junto con «asistentes», hace estas afirmaciones sobre «La fuerza de la vulnerabilidad»: «La persona con una minusvalía, y quizá todo pobre, es una fuente de vida porque, desde esa situación de pobreza en que se encuentra y desde su incapacidad para salir de ella por sí mismo, desea profundamente el amor y la amistad y vive esencialmente de los valores del corazón. Es evidente que ése es el punto central del ser humano, pero muchos no lo saben. Y es también evidente que sólo así podrá cambiar nuestro mundo.» Hay personas que nos devuelven absolutamente a la visión esencial, filosófica, teológica y espiritual que es la del Evangelio. 

   En eso consisten las bienaventuranzas: "Dichoso, feliz, amado por Dios, el pobre de espíritu, el que llora, el que tiene hambre y sed de justicia, el limpio de corazón, el que busca la paz, el perseguido". El corazón del Evangelio, el misterio del Dios de Jesús es su voluntad de levantar a los pequeños y hacer que desciendan del trono los poderosos. 

 « La fragilidad consigue que despierte lo que hay de más divino en nosotros y que comprendamos lo que tenemos endurecido y herido, y eso es una fuerza de vida para la relación: "¿Me amas? ¿Quieres venir a vivir conmigo?" Ésa es exactamente la llamada de Jesús y es la fuerza de la vulnerabilidad. Cuando se es pequeño, cuando se necesita del otro y se es capaz de expresarlo, se descubre la raíz y el cimiento del amor, porque la comunidad esta edificada sobre la debilidad de cada uno, que encuentra su fuerza en los demás. Los cimientos de ese cuerpo que es la comunidad son la debilidad, la pequeñez y la vulnerabilidad de cada uno y de todos.

    La fragilidad revela quiénes somos y es un verdadero enigma al que sólo puede responder la fe. Personas que, según los criterios imperantes, carecen de valor, son por el contrario portadoras de valores extraordinarios: los valores del corazón, de la fidelidad, del amor. Son una palabra de Dios para hacernos comprender que también nosotros tenemos limitaciones en el cuerpo, en el psiquismo o, al menos, en el espíritu. En eso consiste su misterio. Cuando acogen su propia pobreza nos están diciendo: "Tienes el derecho de ser pobre", mientras que la sociedad nunca nos dice eso, sino esto otro: "Tienes que ser rico y fuerte, tienes que ganar dinero y ser competitivo. Si no lo eres, no hay sitio para ti en la sociedad".

   En cambio, el pobre nos dice: "Tienes derecho a ser pobre y a acoger tu humanidad: tienes derecho a encontrar tu lugar, no necesitas ser el salvador del mundo, alégrate de ser tú mismo, porque si te descubres a ti mismo, descubres que eres amado por Dios y tienes derecho a ser como eres. No entres en el juego de los engaños, no pretendas ser mejor que los demás: acepta sencillamente que eres un ser humano"».

Un testimonio

   «De pronto me puse enferma. Comencé a sentir la fragilidad de mi cabeza. Dudaba yo de muchas cosas y, lo que es aún peor, dudaban los de alrededor de casi todas mis afirmaciones y hechos. Hasta entonces tenía yo una mente bastante ágil, pero desde ese momento paso muchos ratos envuelta en dudas o sentada frente al ordenador, o ante un armario, o ante una persona, sin otra seguridad que la duda y con la terrible sensación de que ni yo misma me puedo fiar ya de mí. 

   Algún día mis lágrimas van a producir un cortocircuito en mi ordenador... Hasta ese momento había sido yo la dueña de mi vida, pero desde que salí del hospital, fueron los otros los dueños de mis diagnósticos y mis itinerarios sanitarios. Había perdido ese ritmo acelerado que tanto me gustaba. He sido una mujer que ha exprimido la vida al máximo, que ha vivido locamente "en quinta"..., y ahora tengo que aprender a vivir "en primera", a ir despaciosamente por la vida y con los otros. Me gustaba ir delante y tirar... Hoy voy detrás, dejándome cuidar y empujar. Esto es lo mejor que me ha traído la enfermedad. De pronto, yo, que iba en cabeza, ahora estoy aprendiendo a ir detrás ayudada por otros». 
(M.P. AYERRA, «Lo que la enfermedad va haciendo en mi vida»: Sal Terrae (Oct. 2003), 735-747)

Una propuesta

   Contarnos cómo acogemos en nuestra sala de visitas a Don Ya-nunca y a Doña Antes-yo... Porque podemos hacer que salgan a recibirles Doña Nostalgia López y Don Quintín el Amargao, que les hacen la visita entre suspiros, recriminaciones y lamentos. Pero disponemos también de otros recursos de recepción: por ejemplo, soltar al bendito humor que sale moviendo la cola y dando lametones a la visita, recordándonos que, desde Atapuerca, llevan los seres humanos envejeciendo... y no ha pasado nada, salvo que se han muerto.

Una pregunta

  •  Después de lo leído, ¿Qué oportunidades descubres para tus inconvenientes (o para los de alguna persona que conozcas)?


Un Texto Bíblico

  •   “Vengan a mí todos los que estáis cansados y agobiados, porque yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón y así encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi y mi carga ligera” (Mt. 11,28-30).

Una oración

Quiero aprender tu capacidad de posar sin prisa,                                              
la mirada en aquellos que te necesitan.                                                           

De hacer únicos los encuentros cotidianos.                                                       
Quiero aprender de Ti la generosidad sin límites.                                              

Esa que desborda todo lo esperado,                                                                
que te colma de bienes y de bendiciones.                                                        

Quiero aprender de Ti a pedir sin exigir,                                                 
porque comprendes que cada uno                                                                  
da lo que tiene y puede en cada momento.                                                      

A Ti eso te basta Jesús, por muy poco que sea,                                                
por muy roto que esté, lo bendices y lo multiplicas.                                         

Y quiero buscar como Tú los momentos                                                           
en los que en soledad me encuentre con el Padre.                                            

Esos momentos que me equilibran y me sostienen.                                          
Que me ayudan a reconocer que todo viene de Él.                                            
Que me hacen vivir dando gracias.  
                                                                   
                                                                                      (Almudena Egea)

Grupo de Evangelización de Personas Enfermas
Parroquia San José Obrero-Pascua 2020

jueves, 7 de mayo de 2020

Homilia Quinto Domingo de Pascua

PARROQUIA DE SAN JOSÉ OBRERO


Pascua.  Domingo 5.

. No nos basta con vivir, hemos de vivir con sentido si no queremos limitarnos a sobrevivir.

. Vivir supone recorrer un camino, un proceso. Para que una existencia tenga sentido debe tener un horizonte, una meta. Para ello hemos de definir cuál es nuestra opción fundamental alrededor de la cual organizamos nuestra vida.

. Solo sabiendo a donde queremos llegar podremos saber el camino, En esta tarea de descubrir cuál es nuestra opción fundamental y, por tanto, el camino hemos de hacernos preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué quiero ser en la vida?

¿Qué nos hace saltar cada mañana cuando suena el despertador, dispuestos a enfrentarnos con lo que nos presente el día?

. Ser creyente no tiene solamente una dimensión personal sino que incluye hacer un camino con otros que han hecho la misma opción de vida. ¡Cómo lo hemos echado de menos estos días de confinamiento!

, Esta dimensión exige unidad entre todos los que han hecho una misma opción de vida: seguir a Jesús. Para ello hay que superar enfrentamientos y, si se producen, trabajar para superarlos.

·         La primera comunidad elige a los diáconos para servir mejor a los necesitados. El servicio a los últimos es una dimensión fundamental de la Iglesia consecuencia de su opción de seguimiento de Jesucristo. La diaconía hoy consiste en la solidaridad hacia aquellos más pobres, a los que debido a su insignificancia social (enfermos, ancianos, emigrantes, etc.) encuentran puertas y corazones cerrados.

. Hechos de los Ap. 6, 1-7

·         El cristiano/a ha optado por Jesucristo. Lo que dice S. Pedro es una paradoja: creemos en la piedra que han desechado los arquitectos. Formamos un pueblo adquirido por Dios “para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla”. Tomarse  esto en serio evita el peligro de encerrarnos en nosotros mismos.

. 1ª Pedro 2, 4-9

·         La opción fundamental para un cristiano es seguir los pasos de Jesús. Para ello es necesario la confianza absoluta en el por qué y el para qué de su vida. Los hechos y palabras de Jesús son reflejo vivo de Dios. En la vida encontramos muchos caminos, muchas y diferentes maneras de vivir, pero solamente Jesús es el camino.

. Juan 14, 1-12

. Las lecturas de hoy nos ayudan a profundizar en lo que es la Iglesia y cada uno/a de nosotros. La Iglesia es toda ella servidora donde cada uno actúa según los dones recibidos al servicio de la Palabra, la justicia y la misericordia (1ª l.) Todos formamos parte de la Iglesia  (2ª l.) Jesús es el camino que debemos recorrer para llenar nuestra vida de sentido (Ev.)

. Para atender mejor a los cristianos de origen griego se eligen a unos encargados de esta tarea. Por medio de la imposición de las manos de los apóstoles, a los que ha elegido la comunidad, se formaliza el encargo y se pide para ellos la ayuda del Espíritu.

. Es el antecedente de los actuales diáconos que son imágenes de Cristo servidor como el obispo y el presbítero lo son de Cristo Pastor. Ellos son los encargados de promover y animar el servicio a los empobrecidos, tarea de toda la comunidad.

. Los diáconos permanentes no son curas venidos a menos. Es un ministerio que arranca de los apóstoles. Desde el principio hubo diáconos y diaconisas Así lo demuestran las 17 cartas que S. Juan Crisóstomo escribe a su diaconisa Olimpia.

. El evangelio de hoy forma parte del llamado “discurso de despedida”.

. En la afirmación que Jesús hace: Yo soy el camino, la verdad y la vida, está una de las claves para entender el seguimiento de Jesús y la unidad de los creyentes dentro de la pluralidad. Esta unidad peligra cuando algo o alguien que no es Jesús se erige en absoluto.

. El único camino para conocer lo que Dios quiere de cada uno y de la Iglesia, el único camino para encontrar sentido a la vida es Jesús. Lo que él dice, lo que él hace es lo que debemos decir y hacer. No hay otro camino.

. Los acontecimientos que estamos viviendo nos producen inquietud: ¿Qué pasará después de esta crisis sanitaria? ¿Dónde está Dios? ¿Qué  nos dice en estos momentos? ¿Qué quiere de nosotros y de la Iglesia?

En estas circunstancias Jesús nos ha dicho: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también mí” ¿Qué experimentamos ante estas palabras?

. No se trata de buscar unas normas, se trata de encontrarnos con Jesús.

. El camino consiste en seguirle a él. Se trata de conocerle, es decir de vivir una experiencia personal, de entra en relación con Jesús. Es ir descubriendo, por experiencia personal, la fuerza, la luz, la alegría y la vida que recibimos de él.

. Lo que le faltaba a Felipe, y tal vez a muchos de nosotros, es ese tipo de conocimiento profundo de Jesús. Entonces se hará realidad la promesa de Jesús:”El que cree en mí hará las obras que yo hago, y aún mayores”.

. Es ahí donde cada creyente y la Iglesia encuentran el camino. No se trata de que todos hagamos lo mismo, hay diversidad de cualidades porque diversos son los dones que el Espíritu da, pero todos son para la tarea común.

. Esa tarea es continuación de la de Jesús: la liberación de los oprimidos, la reconciliación de todos, la construcción de la fraternidad por los caminos de la justicia, en cada etapa histórica.

. Serán diferentes las actividades, pero todos vamos por el mismo camino que es Jesús, todos somos miembros activos y corresponsables de un mismo pueblo, todos ofrecemos nuestra vida al Padre como verdaderos sacerdotes (1º yv 2ª lectura)

. En la Eucaristía celebramos que Jesús es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.

.Escuchamos su Palabra que es la verdad que nos orienta en el camino, ofrecemos  nuestras vidas al Padre, ejerciendo así el sacerdocio recibido por el bautismo, y recibimos la vida en el pan del cuerpo de Jesús compartido.

. Jesús nos ha dicho hoy: “Ya sabéis el camino”. ¿Cómo vamos a perder la calma o a pensar que no hay salida si él, que es el camino, la verdad y la vida nos acompaña?

CANTO

    Las palabras de Jesús resucitado nos llenan de esperanza en este tiempo. Todo lo que tenemos que hacer es seguirle. Él es el camino, la verdad y la vida. Por eso el único camino para conocer lo que Dios quiere de cada uno/a  y de la Comunidad es Jesús. 

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viernes, 1 de mayo de 2020

Homilia Cuarto Domingo de Pascua


Pascua.Domingo 4.

. Si no hubiéramos nacido, nadie nos hubiera echado en falta ni notado nuestra ausencia.

. Pero se ha producido un milagro que es la vida de cada uno/a . Es el gran regalo que todos hemos recibido de Dios, creador de la vida de cada uno/a como seres originales y únicos.

. La vida de cada uno es irrepetible. Es tarea de cada uno/a y sólo cada uno la puede vivir. Nadie verá el mundo con mis ojos, nadie actuará con mis manos, nadie amará nunca con mi corazón.

. Por eso lo primero que Dios nos manda es que vivamos. El primer gesto de obediencia a Dios es vivir, amar la vida, acogerla con corazón agradecido, cuidarla, desplegar todas las posibilidades encerradas en nosotros.

Cuando pensamos que la vida es un regalo ¿qué sentimientos brotan en nosotros?

. Vivir no significa solamente asegurar un buen funcionamiento de nuestro organismo, sino crecer como seres humanos y ayudar a que la sociedad crezca en humanidad.

. La fe es un principio de vida. Dios es antes que nada alguien que hace vivir. Alguien que da fuerzas para comenzar siempre de nuevo. Alguien que nos da una esperanza indestructible cuando la vida parece apagarse.

. La situación que estamos viviendo: enfermedad, muerte, confinamiento, miedo, puede oscurecer el sentido de la vida, incluso nos puede llevar a pensar que la vida no tiene sentido, que no merece la pena.

·         ¿Cómo anunciar que Jesús nos trae vida en abundancia, que merece la pena vivir? ¿Qué hemos de hacer? Cambiar la orientación en la vida y seguir el camino de Jesús. Entonces  el Espíritu Santo nos hará vivir una vida nueva y nos capacitará para ser testigos de Jesús.

. Hechos de los Ap. 2, 14. 36-41

·         Jesús ha superado todas las dificultades y los tormentos  de su pasión para que nosotros vivamos de verdad. Por eso es, y así lo reconocemos, pastor y guardián de nuestras vidas.

. 1ª Pedro 2, 20-25

·         La imagen de pastor se contrapone a la de ladrón y salteador. El pastor bueno da la vida por las ovejas, las cuida, las conduce y las protege. Lo propio de Jesús es desvivirse por nosotros, para que no vivamos de manera rutinaria  y sin sentido sino para que tengamos vida tan abundante que venza toda clase de  muerte.

. Juan 10, 1-10

. Jesús quiere que vivamos una vida abundante (Ev.) El no nos obliga sino que nos propone unos valores (1ª l.). Para vivir una vida plena, llena de valores, es necesario convertirse y aceptar el don del Espíritu (2ª l.).

.  A lo largo de su evangelio, Juan presenta a Jesús como pan de vida, luz del mundo, etc. Ahora nos dice que es “pastor” y “puerta”. Son dos palabras que tienen significados positivos y negativos.

. Pastor sugiere negativamente: manipulación, dependencia, falta de libertad, alguien que nos dice qué tenemos que pensar y qué tenemos qué hacer. Positivamente nos habla de guía, de acompañamiento, de defensa, de búsqueda de caminos.

. De manera parecida la palabra puerta habla de permitir la entrada y de cerrarla, de acogida y de rechazo, defensa de peligros, abrirse a unas personas y cerrarnos a otras, etc.

. En la imagen del pastor y la puerta, Jesús se presenta como el autentico guía. El es la puerta y el guía que conduce a la vida verdadera. El no impone sino que propone una plenitud de vida que se alcanza cuando aceptamos en nosotros su Espíritu.

. Jesús traza una línea que divide a las personas: estar a favor o en contra de la vida. Es decir, estar dispuesto a darse a sí mismo, ser buen pastor como él, o, por el contrario, aprovecharse de los otros, ser ladrón del rebaño. Él, que es buen pastor, quiere que hagamos crecer la vida que nos regaló el Padre Dios.

¿Qué podemos hacer para que crezca esa vida, en nosotros y en los demás, que Dios nos regala y que Jesús cuida y alimenta?

. Nos ha dicho hoy el evangelio: “Las ovejas siguen sus pasos porque reconocen su voz”.

. Para seguir a Jesús hay que reconocer su voz.  Esto supone no confundir sin más la voz de Jesús con cualquier palabra que se pronuncia en la Iglesia. Decía S. Agustín: “No nos constituimos en maestros por el hecho de hablar desde el púlpito. El verdadero maestro habla desde dentro” Es decir, Jesús.

. La lectura de los evangelios, a ser posible diariamente, debe ser para nosotros tan necesario como la comida diaria. Una lectura que nos hace oír, desde dentro, la voz del buen pastor. Hoy se nos ha dicho que no caminamos por la vida solos y desamparados. Nos acompaña Jesús que nos conoce, nos ayuda a vivir y nos defiende en toda circunstancia.

. En el día a día, hemos de buscar al Buen Pastor. En la creatividad ante nuevas situaciones, no en la pasividad y en la rutina.. En el silencio interior no en el activismo superficial.

. Además es necesario seguir sus pasos. Dar importancia a lo que Jesús se la dio, defender al ser humano como él hizo, acercarnos a los últimos y enfrentarnos a la vida y a la muerte con la esperanza con la que él se enfrentó.

. Hace muy pocos días celebramos el 1º de mayo, fiesta de los trabajadores.

. Ese día se celebra lo que se ha conseguido en la lucha por la justicia social y denunciamos lo que aún queda por alcanzar.

. La crisis sanitaria que estamos viviendo ha producido  una difícil situación económica y no debemos permitir que su solución cargue únicamente sobre las espaldas de los trabajadores. Habrá que luchar y, siguiendo al Buen Pastor, defender a los más vulnerables.

. La palabra del Buen Pastor, contenida en el evangelio, ha resonado en esta celebración como orientación y guía.

. Ahora él nos alimenta con su propia vida y fortalece nuestra fraternidad con la unión de todos con él. Dejemos que la vida que él nos da rebose en nosotros y alcance a otras personas que sufren situaciones que les hacen difícil la vida.

. En la Iglesia todos somos, de alguna manera, pastores porque todos hemos recibido la misión de cuidar a los otros. El sacramento del orden capacita a unos creyentes para que hagan presente a Cristo Pastor y a Cristo Servidor, son los presbíteros y los diáconos.

. Pidamos al Señor que les ayude a ser reflejos de Cristo, Buen Pastor y servidor, y que despierte en muchos jóvenes el deseo de ser pastores – servidores de la comunidad cristiana.


CANTO


 ( Pinchar en el reproductor para que suene la canción)


"Jesús, el Buen Pastor,hace resucitar nuestra esperanza. Él nos habla a cada uno/a porque nos conoce y sabe lo que necesitamos. Es decir, tenemos un nombre concreto para él. Que alguien nos conozca y le importemos mucho se traduce en alegría profunda y en confianza. Y la finalidad de todo esto es “para que tengamos vida y la tengamos abundante”


CONCIERTO Para oír la charla pulsar  en el icono.👆